Anna Rossell, Los escritores antifascistas alemanes en la guerra civil española (por Anna Rossell, UAB)

LOS ESCRITORES ANTIFASCISTAS ALEMANES EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA[1]
(Anna Rossell, Departamento de Filología Inglesa y Germanística, UAB)

I. DELIMITACIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL TEMA

La materia que abordo en este artículo trata, como anuncia el título, de la literatura producida por los escritores antifascistas alemanes en la Guerra Civil Española (1936-1939). Me referiré por tanto a aquellos escritores que participaron en la Guerra Civil de modo activo, en defensa de la República. Quiero precisar también que, si bien el título reza “escritores antifascistas alemanes”, trataré de los autores que escribieron en lengua alemana y no exclusivamente de aquellos de nacionalidad alemana, aunque éstos sean la mayoría.

Me ocuparé pues de una literatura que surgió en un momento histórico claramente delimitado: los años de nuestra Guerra Civil –1936-1939-, una literatura escrita por autores que conocieron directamente nuestra guerra y la sufrieron en carne propia. Considero importante subrayar esto porque la exposición tendría un resultado muy diferente si pretendiera abordar el tratamiento de la Guerra Civil Española en la literatura en lengua alemana en general; es decir, como tema literario, tanto si los creadores de los textos intervinieron activamente en el conflicto bélico como si no lo hicieron. Porque también en la literatura producida en lengua alemana muchos años después y hasta nuestros días algunos autores se han ocupado de esta cuestión otorgándole un protagonismo más o menos destacado.
Si estudiáramos el tratamiento literario del tema que hacen estos autores, es decir, los que no participaron en la guerra y en un tiempo posterior a ella, la reflexión iría por derroteros bien distintos. Porque los autores que combatieron en la Guerra Civil tenían un importantísimo rasgo en común que forzosamente había de reflejarse en su literatura: la motivación y la participación emocional directa y personal en el conflicto, algo que no se daba en quienes escribieron con posterioridad a los hechos históricos y desde fuera de ellos .

Con las diferencias, ideológicas o de matiz, que caracterizan por naturaleza a todos los seres humanos aquellos escritores tenían en común la convicción antifascista y el objetivo de combatir el fascismo hasta el final y ponían todo su empeño en lograrlo por todos los medios, con el fusil y con la pluma. Este hecho hace que este grupo de escritores quede completamente diferenciado de aquellos otros autores que, por razones particulares y en contextos históricos bien diferentes, también trataron el tema en épocas posteriores. A estos últimos no podemos considerarlos como grupo, porque sus razones eran, en cada caso individual, distintas.

Contrariamente, cabe esperar -y el estudio de sus textos lo confirma- que aquella motivación y aquel objetivo antifascistas se vieran reflejados en mayor o menor medida en la literatura de aquellos escritores, que por ello adquiere ciertos rasgos comunes. Así para entender el por qué de esta literatura conviene hacer un repaso de las circunstancias que unían a sus autores. Porque los escritores antifascistas alemanes que participaron en la contienda se diferenciaban de los otros escritores extranjeros provenientes de otros países en una cuestión fundamental: que todos ellos habían tenido que exiliarse por causa de la persecución ideológica que el nacionalsocialismo llevaba a cabo desde que en el año 1933 se instaló oficialmente en el poder en Alemania. Muchos de ellos eran comunistas militantes y la persecución sufrida por el nacionalsocialismo les unía a todos, también a los que no lo eran, en la convicción de la necesidad de combatir el franquismo, como aliado ideológico que era de aquél. Así para ellos la defensa de la República Española frente al ejército de Franco se convertía en un acto de solidaridad y de autodefensa al que se sentían obligados. Ellos, seguramente mucho más que los voluntarios de otros países, sabían además –y esto es muy importante- que se trataba de frenar la expansión nazi y el fascismo más allá de las fronteras nacionales, donde aún estaba contenido. Ellos sabían que, más allá de la defensa de la República Española, había que contribuir a ganar la guerra en España para impedir la Segunda Guerra Mundial y las pretensiones expansionistas del nacionalsocialismo.

II. ESPECIFICIDAD DE SU LITERATURA

La mayoría de escritores de lengua alemana que vinieron a luchar a nuestro país lo hizo con las Brigadas Internacionales. Así los textos literarios que estos autores escribían se basan en las experiencias acumuladas en el período en que las Brigadas actuaron en nuestro país, entre 1936 y 1938. Algunos de ellos –pocos- estaban ya en España a donde habían llegado en su huída de la persecución nazi, pero éstos eran casos aislados. A España, huyendo del nacionalsocialismo antes del comienzo de la Guerra Civil, vinieron muy pocos de los perseguidos, quienes, por razones culturales y de proximidad geográfica a su país de origen, durante los primeros años de su exilio prefirieron instalarse provisionalmente en tierras de Francia, Suiza, Holanda o Dinamarca, a la espera de cómo se desarrollaban los acontecimientos.

Estos soldados-escritores voluntarios compartían aún algo más que hacía diferente en su caso el hecho de escribir, y es que, del mismo modo que se sabían, como grupo, luchadores contra una causa común, también se entendían, como grupo, escritores al servicio de esta causa. Porque, como grupo, ellos se planteaban conscientemente la pregunta de cómo convenía escribir en este crítico momento. Sus propios escritos nos han dejado el testimonio de que la pregunta acerca de la finalidad que debía perseguir su literatura era objeto de debate entre ellos.
Erich Weinert nos explica en el prólogo de su libro Camaradas[2], publicado por primera vez en el año 1951, pero escrito en otoño de 1938, cuáles eran las cuestiones que entonces se planteaban; por ejemplo: ¿Cómo se debe escribir desde el mismo interior del combate?. O bien: ¿Es posible escribir desde el combate mismo? ¿Para qué público escribimos? (es decir, ¿a qué lectores debe llegar nuestra literatura?). Incluso preguntas relacionadas con la técnica de escritura más adecuada al momento y al objetivo: ¿Conviene escribir artículos de estilo periodístico? ¿O es mejor hacerlo tomando notas, a la manera del cronista?, es decir, ¿acumular apuntes para darle forma definitiva más tarde, cuando la guerra haya acabado y tengamos una visión más distanciada y objetiva de este período histórico? Todas estas cuestiones se planteaban entonces. Y el tipo de preguntas que se hacían da a entender que estos autores eran muy conscientes de que su literatura había de ser forzosamente diferente, porque la situación que daba origen a estas preguntas era diferente, ya que surgía de un impulso atípico de escritura; es decir, de una necesidad distinta. Esto no significa que todos los autores respondieran del mismo modo a estos interrogantes, ni tampoco que un autor determinado se decidiera exclusivamente por un estilo de escritura, pero está claro que todos eran conscientes de que se encontraban en una situación y en un momento de escritura muy específicos.

El mismo autor, Erich Weinert, en un artículo que escribió a finales de 1938 con el propósito de “hacer balance del trabajo de los escritores revolucionarios internacionales que lucharon en el frente de la libertad”, por citarlo textualmente[3], habla de una triple tarea: “por un lado, luchar con las armas en la mano; después, inflamar los corazones de los camaradas e infundirles coraje y, finalmente, dar publicidad universal a la cuestión española para conseguir una participación activa desde todas las partes del mundo”. Estas palabras resumen los objetivos que se proponía su literatura. Pero, en cuanto al último de ellos se refiere, es decir, “dar publicidad universal a la cuestión española para conseguir una participación activa desde todas las partes del mundo”, los escritores en lengua alemana también se encontraban en una situación especial que les distinguía de sus compañeros de otras nacionalidades de las Brigadas Internacionales, porque aquellos no podían hacer llegar legalmente sus textos a sus países, no podían llegar al gran público de lengua alemana, la relación con sus lectores naturales había quedado impedida por el nacionalsocialismo.

III. DIFERENTES RESPUESTAS LITERARIAS A OBJETIVOS COMUNES

Un ejemplo concreto puede ayudar a entender la diversidad de la literatura de los autores que nos ocupan, a pesar de ser la misma la causa por la que todos ellos luchaban:

A finales de octubre de 1936 en Madrid, que en aquellos días estaba sitiado por las tropas franquistas, programaban la película “Los marineros de Kronstadt” (que glosa la valentía con que la Armada Roja defendió la ciudad de Petrogrado en la revolución rusa de 1917 y muestra imágenes de soldados que lanzan granadas de mano contra los amenazadores y monstruosos tanques del enemigo). Peter Merin y Ludwig Renn, dos de los autores de la época que nos ocupa, reaccionan de modo muy distinto ante este mismo hecho: Peter Merin observa el entusiasmo que la película infunde en el ánimo del público de los soldados, que ven en la actitud de quienes lanzan las granadas contra los tanques un comportamiento heroico digno de imitación y concluye que estas imágenes le han abierto los ojos, porque ahora sabe que el arte puede transformar las cosas, ahora sabe el valor que tiene el arte, conoce su poder transformador, mientras que antes era muy escéptico y pensaba que el arte tenía simplemente un valor estético y, como mucho, lograba sólo dar consuelo[4]. En cambio, Ludwig Renn, que tenía experiencia militar porque ya había participado como oficial en la Primera Guerra Mundial y ahora lo era de la XI Brigada Internacional, rechaza la imagen que muestra la película del soldado indefenso, que en su opinión se expone innecesariamente a una muerte más que probable, lanzando una insignificante granada de mano contra un tanque infinitamente más poderoso. Para el autor Ludwig Renn, que en aquel momento tenía responsabilidad militar y era buen conocedor de las técnicas de guerra más modernas, presentar aquella actuación como un comportamiento modelo digno de imitación equivalía a un acto de irresponsabilidad[5]. El ejemplo sirve para poner de manifiesto las distintas maneras de entender el efecto del arte –en este caso, la película- sobre el público –en este caso, los soldados- y puede orientar al lector de este artículo sobre la pluralidad de respuestas que los autores que nos ocupan dieron a la pregunta que se planteaban acerca de cómo convenía escribir en aquel momento.

IV. TIPO DE LITERATURA QUE PREDOMINA

A pesar de las diferencias de estilo que refleja esta literatura en función de la diferente respuesta que daba cada uno de sus creadores a las preguntas comunes que se planteaban, creo que sí puede afirmarse que en la mayoría de los textos que surgieron de aquella situación bélica y que han llegado hasta nosotros predominan sobre todo tres intenciones bien diferenciadas: una es infundir ánimo al soldado, otra construir un modelo de comportamiento de lucha antifascista y, finalmente, la tercera, dejar constancia de los acontecimientos para la posteridad, no tanto para registrar la historia de la Guerra Civil Española, sino para documentar la de las Brigadas Internacionales. Estas tres intenciones literarias no tienen por qué excluirse mutuamente; es decir, algunos textos reflejan a menudo dos o los tres objetivos al mismo tiempo. De todos los textos se desprende claramente que la intención literaria está subordinada y al servicio de la causa antifascista y que este hecho condiciona habitualmente el estilo literario. Esto se puede afirmar de todos los géneros, tanto de la prosa como de la poesía.

Dentro de la literatura en prosa que se escribió en lengua alemana en los años en que las Brigadas Internacionales intervinieron en el conflicto predomina el texto del estilo del “informe”, narrado por testimonios que han participado en los acontecimientos. Se trata de crónicas vividas directamente que a veces se presentan en forma de “diarios de guerra”, son textos de la familia del reportaje que a menudo se elaboran con la ayuda de documentos auténticos que se van intercalando en la narración. A este género pertenecen no sólo los libros que nacen con intención de escribir la historia de una determinada brigada, sino también muchas novelas. El escritor se convierte a menudo en protagonista del reportaje, de la crónica o de la novela. El trabajo del autor consiste en seleccionar el material que considera más importante para la narración y en montarlo. La selección y el montaje que haga dependerá del tema o temas que más le interesa al autor exponer.

El modo cómo estos autores entienden los acontecimientos que se desarrollan en España condiciona esencialmente los acentos temáticos de su literatura: ellos conciben la lucha contra el ejército golpista de Franco como la defensa activa de un pueblo entero ante el fascismo y, por la propia experiencia que tienen del nacionalsocialismo, entienden también que en España se está forjando una comunidad internacional de antifascistas que puede poner freno a la expansión universal del fascismo. Así pues son frecuentes las narraciones de vivencias de los soldados voluntarios extranjeros y de sus motivaciones, aunque los estilos, es decir, el modo literario de transmitirlas, diverja de un autor a otro. Es muy probable que las diferencias estilísticas tuvieran mucho que ver con el público lector al que el texto iba dirigido. Dicho de una manera general, y teniendo en cuenta que esta literatura pretendía poner freno al avance fascista, debemos entenderla como una literatura estratégica. Esto significa que en las actuaciones de los personajes o en los comentarios del sujeto narrador también se desprende con frecuencia una directriz de comportamiento que pretende marcar o enseñar la mejor manera de conseguir este objetivo. Ello da a una buena parte de estos textos un fuerte carácter de lo que podríamos denominar “guía de actuación”, en tanto que construyen modelos de comportamiento positivo ante los acontecimientos históricos, que, a pesar de las diferencias en función del autor de que se trate, toman una dirección parecida. Esta intención de marcar la diferencia entre el buen y el mal comportamiento se pone de manifiesto por ejemplo en el tratamiento que reciben los anarquistas, que a menudo son retratados como los representantes de la actitud equivocada. Esto se explica por el hecho de que la mayor parte de los textos están escritos por brigadistas militantes del Partido Comunista.

V. TIPOLOGÍA Y MUESTRA DE TEXTOS

Toda clasificación resulta, por definición, esquemática y no considera ni las excepciones ni los matices, pero tiene la ventaja de orientar con rapidez y claridad sobre la materia que se propone clasificar. Sin perder esto de vista, permítaseme la propuesta siguiente:

1. Textos en prosa que se proponen presentar interrelaciones históricas de causa- efecto:

Más allá de los objetivos estratégicos que perseguían los textos a los que he hecho alusión, algunos de los autores, en la medida en que sus conocimientos de historia se lo permitían, incorporaron a la narración de los hechos un análisis histórico de sus causas; intentaban establecer nexos de causa-efecto entre los antecedentes históricos y los acontecimientos del momento. Así, por ejemplo, con cierta frecuencia encontramos reflejado el tema de la rebeldía del campesino, que se presenta como una reacción necesaria a la explotación sufrida, infringida durante generaciones por parte del señor latifundista que cultiva o deja yermas las tierras a capricho, ignorando por completo las consecuencias que ello tiene para quien necesita del trabajo del campo para vivir. O bien se nos hace conscientes de la injusticia de la estructura social y económica del país señalando que la miseria de la gente sencilla viene causada por las riquezas acumuladas por la nobleza y los Grandes de España y transmitidas de generación en generación.

En la muestra que sigue, el narrador pasea por las calles de Madrid y reflexiona sobre la magnificencia de la arquitectura de los grandes palacios que han quedado preservados de los bombardeos. Este hecho le lleva a reflexionar sobre la historia de España:

Egon Erwin Kisch, Las casas y los palacios de Madrid[6]

[...]
Hasta ahora estos palacios habían pertenecido a la funesta alta nobleza española, a los duques y marqueses que durante medio milenio condenaron a los españoles a las tinieblas y a la desesperación con la ayuda de la clerigalla, que mantuvieron un régimen feudal medieval y cultivaron un mercantilismo trasnochado, que impidieron la construcción de canales, que empujaron a la agricultura al peor de los estados, que dejaron la explotación de las minas y la creación de las industrias en manos de consorcios extranjeros, que hasta arrendaron la red de comunicaciones telefónicas a los americanos.
Aquellos que en la Edad Media temían el progreso de la burguesía y por esta razón expulsaron del país a los judíos y a los moros bajo el pretexto de la religión hipotecaron más tarde sus minas de mercurio a los Rothschild de Frankfurt y ahora traen moros mahometanos de África para que ataquen a sus paisanos y correligionarios católicos. (pp. 198-199)
[...]

2. Textos que pertenecen a la familia del informe, del diario de guerra, del reportaje o de la crónica:

He mencionado ya que muchos de los textos en prosa pertenecen a la familia del reportaje o de la crónica. Esto se pone claramente de manifiesto cuando el objetivo es recoger los acontecimientos para dejar constancia de la historia de las Brigadas Internacionales, pero no es exclusivo de esa clase de texto. Esta intención de crónica-reportaje impregna también el estilo literario de las novelas:

2.1. El reportaje, la historia, la crónica

Un perfecto ejemplo de los primeros lo constituye el libro de

Índice de Ludwig Renn, La guerra Española[7]

En la prisión
El secuestro
El asalto a los cuarteles
La Centuria Thälmann
Madrid en octubre y principios de noviembre de 1936
Constitución del Batallón Thälmann (del 6 al 11 de noviembre de 1936)
La defensa del Cerro de los Angeles (del 12 al 16 de noviembre de 1936)
La defensa de Palacete (del 17 al 24 de noviembre de 1936)
Reorganización de la XI. Brigada (del 25 de noviembre al 31 de diciembre de 1936)
La Batalla de Las Rozas (del 1 al 11 de enero de 1937)
En Murcia (del 14 de enero al 7 de febrero de 1937)
El fracaso de Málaga (del 25 de enero al 12 de febrero de 1937)
La Batalla de El Jarama (del 8 al 21 de marzo de 1937)
La Batalla de Guadalajara (del 8 al 21 de marzo de 1937)
Los sucesos en otros frentes (de finales de marzo a mayo de 1937)
Contra los elementos antisociales (del 22 de marzo al 20 de mayo de 1937)
Efervescencia en el frente (del 21 de mayo a finales de junio de 1937)
El congreso de escritores antifascistas de Valencia y de Madrid (principios de julio de 1937)
La Batalla de Brunete (del 6 al 28 de julio de 1937)
La crisis se agrava
La escuela de guerra de Cambrils (de principios de junio a finales de septiembre de 1938)
Retirada de la Brigadas Internacionales (de finales de septiembre a finales de diciembre de 1938)
Vuelta a la lucha de las Brigadas Internacionales
Explicación de algunas palabras
Índice de mapas

Y aún un extracto del capítulo:

La Batalla de Guadalajara (del 8 al 21 de marzo de 1937)

[...]
Nos apeamos y deshicimos un tramo del camino con los coches marcha atrás porque aún no sabíamos con exactitud a qué distancia estaba el enemigo. Probablemente se encontraba al otro lado de la montaña de la Alcarria, al lado derecho de su cima más elevada, el Picarón, aproximadamente a dos kilómetros de distancia. Nosotros estábamos a 1000 metros de altura. El Picarón tenía 1015 metros de alto y el valle que nos separaba estaba a 790 metros sobre el nivel del mar, según el mapa. (pp. 239-240).
[...]

[...]
Cuando nuestras patrullas entraron en el valle, fueron recibidas por los disparos de fusiles y ametralladoras. Deliberamos con los de los tanques sobre el modo de atacar la cima del otro lado.
El capitán nos dijo: “Podríamos usar la carretera que conduce a Muduex, que está en buen estado, pero una vez al otro lado no podríamos seguir hacia arriba porque el camino es demasiado pendiente y está en mal estado.” [...]
Una compañía consiguió bajar hasta las puertas de Muduex y se dividió en dos líneas de tiradores. Se oían disparos de infantería. Esto significaba que no todos los fascistas habían huido, sino que muchos estaban en sus posiciones en la falda de la montaña [...].
Nuestro batallón de cazadores corría ahora por el pueblo hacia el escarpado despeñadero, donde probablemente quedarían fuera del alcance de los disparos. Comenzaron a escalar la pendiente, pero cayeron.
También un batallón español de otra brigada extranjera había bajado por el lado que quedaba a nuestra derecha. No podíamos ver sus movimientos, pero pronto empezaron a volver heridos. Eran cada vez más. Entonces informaron de nuestro batallón: “Tenemos bajas. Es imposible escalar la fuerte pendiente bajo el fuego del enemigo. El oficial de teléfonos de la brigada, teniente Schäfer, ha caído en Muduex, una bala le ha alcanzado el corazón.”
Al atardecer empezó a diluviar. Hans dio a nuestro batallón la orden de retirada [...]. (pp.240-241)

Como vemos, se trata de un estilo a caballo entre un diario de guerra y una crónica-reportaje. El relato, vivido directamente por el narrador, no está recogido por días tal como acostumbra a suceder en el género “diario”, pero sí por períodos de varios días o meses, siguiendo un orden estrictamente cronológico que empieza con los últimos años que el autor estuvo preso en una cárcel alemana, pasa por la salida de la prisión y la marcha a España para luchar como miembro de las Brigadas Internacionales en diciembre de 1938 y termina extendiéndose en los avatares cotidianos que conlleva el desarrollo de la guerra.
El relato entre estos dos puntos va siguiendo meticulosamente las vivencias autobiográficas del autor, que va buscando la manera de ser útil a la defensa de la España antifascista con sus conocimientos de las técnicas más modernas de guerra.
La parte más extensa de la narración la ocupa la descripción de la guerra desde la vivencia de la XI Brigada. El índice del libro permite seguir fácilmente este recorrido. A sus descripciones el autor incorpora materiales que no son habituales en la literatura tradicional, como por ejemplo mapas explicativos de las posiciones de guerra, entre otros. La perspectiva de la narración es siempre la del autor-protagonista que, a pesar de tratarse de acontecimientos humanamente muy duros, que le afectan directamente, se esfuerza por mantener un estilo distanciado y objetivo que evita en todo momento el reflejo de los sentimientos.
Este estilo literario que busca la objetividad, es decir, esta escritura que pretende
transmitir al lector los acontecimientos tal y como sucedieron, sin interposición del
sentimiento ni el apasionamiento del autor, lo buscan muchos de los escritores de
textos en prosa, si bien encuentran soluciones diferentes:

Por ejemplo, otro autor, Willi Bredel, recibió el encargo de escribir una historia de la XI Brigada Internacional[8]. El Comisario General de las Brigadas Internacionales, Luigi Longo (Gallo), había puesto en marcha la iniciativa de elaborar una colección de materiales para documentar la aportación que los pueblos del mundo habían hecho a la guerra de España. Quería dejar constancia para la posteridad de la valentía, el sufrimiento y el heroísmo de estos soldados para que no se perdieran para la historia. Bredel utilizó como materia prima escritos de diversos interbrigadistas que se habían publicado en el diario de la Brigada o que iban recopilando la sección histórica y los comisariados de la Brigada. Para conseguir este estilo objetivo hizo un montaje incorporando diferentes puntos de vista en su texto. Su técnica de montaje sigue un proceso de tres fases claramente diferenciadas que va repitiendo sistemáticamente para describir cada uno de los acontecimientos que transmite: primero da él mismo una visión panorámica de los hechos a modo de introducción, seguidamente pasa la palabra a un soldado y, finalmente, incorpora documentos que corroboran el testimonio que acabamos de leer. La intención del autor no es tanto la de describir los acontecimientos, sino dejar hablar a sus protagonistas directos.

En cambio Bodo Uhse, que también escribe una especie de historia del batallón Edgar André[9], lo hace de modo bien distinto: él no la aborda de manera documental, sino que se basa en informes de los implicados sin usarlos de modo directo. No actúa como cronista distante, sino que es un narrador que ve las acciones, pero registra también las impresiones y los sentimientos de los implicados en la lucha.

2.2. Las novelas

Sirva como ejemplo de este género el texto de Eduard Claudius que recoge las experiencias autobiográficas de su autor en la Guerra Civil Española desde que llega al país y se incorpora a las Brigadas Internacionales hasta noviembre de 1938, cuando el protagonista se encuentra por pocos días con su esposa en París.
A diferencia de los textos anteriores aquí el estilo literario es claramente novelado, la expresión del sentimiento no está reprimida y ello permite al lector sumergirse personalmente en los acontecimientos y en el sufrimiento humano. Con todo, y aunque el estilo literario no es el de la crónica, la obra en su conjunto también tiene algo de este género. Porque, tanto por el período temporal que abarca la narración, como por el conjunto de historias individuales descritas, los lectores acabamos por obtener una visión panorámica de cómo los acontecimientos históricos en Alemania destrozaron las vidas de tantos y tantos seres humanos, que se vieron abocados a la separación familiar y de los amigos y a una vida incierta y largamente errática, al tiempo que nos permiten percibir de primera mano el grado de idealismo de todos aquellos que, después de haber sufrido persecución, prisión y a menudo torturas, ponían toda su energía en llegar a España para sumarse a la lucha antifascista, empujados por una convicción ideológica sin fisuras:

Eduard Claudius, Aceitunas verdes y montañas áridas[10]

[...]
Jack veía cómo su compañía iba descendiendo por la montaña, veía aparecer y desaparecer la pelliza que Albert le había quitado al moro.
Y luego supo de repente que del lado enemigo se habían dado cuenta. Les dispararon fuego de artillería, pero esto no logró perjudicarles demasiado. Por unos minutos vio a Albert avanzar hacia la línea enemiga encabezando la compañía y vio luego cómo una silueta agazapada lanzaba granadas de mano e irrumpía en la primera línea de los cazadores enemigos. Lo vio caer y levantarse de nuevo, y vio cómo la línea enemiga se cerraba tras él y tras el grueso de la compañía.
Algunos no consiguieron atravesar la línea, fueron abatidos; también los heridos fueron abatidos. Allí ese día no hubo perdón.
Hasta el atardecer tuvieron que hacer frente a dos ataques, si bien los fascistas los emprendieron con violencia mesurada. A los que habían quedado atrapados los tenían seguro; habían caído en su trampa, no había posibilidad de escapar. Y nadie sabía cuál sería la última imagen de este mundo que se llevaría su corazón: el sol crepuscular o la luz fría y apacible de las estrellas, o la imagen de otro amanecer.

Jack quedó fuertemente conmovido por el dolor que se leía en los ojos de los ocho muchachos que tenía a su mando, un dolor que se negaban a admitir, un dolor violento, silencioso, reprimido. (pp. 245-246)
[...]

2.3. Textos que aplican la política literaria soviética de los años treinta: el héroe positivo según la estética del realismo socialista

Ya he mencionado que, en el conjunto de textos en prosa que nos han quedado de esta época, se perfila el grupo de aquellos en los que predomina la intención de construir un modelo de comportamiento positivo ante la situación crítica de la guerra. Dentro de esta categoría tenemos por ejemplo una narración de Willi Bredel titulada Encuentro a orillas del Ebro. Apuntes de un comisario de guerra[11]. Ya el subtítulo nos anuncia la narración de la guerra a través de vivencias individuales. Nuevamente se trata de un relato en primera persona. Pero poco a poco el peso de la narración se va desplazando hacia otro personaje. A partir de este momento el escritor glosa una historia que podríamos llamar “de aprendizaje”, protagonizada por el anarquista Pedro. Pedro, que se nos presenta como un hombre valiente y luchador, pasa de una actitud inicial muy recelosa y desconfiada hacia la política del Frente Popular y la función de las Brigadas Internacionales dentro del ejército español a otra gradualmente mucho más proclive, hasta que acaba por ver en los interbrigadistas a sus verdaderos amigos. La evolución de Pedro desde las posiciones representadas por los anarquistas hasta las defendidas por los comunistas se nos presenta como un modelo a seguir. Esta idea, bien desarrollada en una historia completa, como en este caso, o bien simplemente embutida en un comentario al paso, se desprende a menudo de los relatos en prosa de muchos de estos autores, que manifiestan en sus textos claramente y sin ambages su posicionamiento ideológico personal y la asunción a rajatabla de la estética literaria del realismo socialista propugnada por Lukács.

Otro texto, en este caso de Eduard Claudius, que lleva el título La víctima[12], construye otro modelo de comportamiento positivo donde el acento se pone en el análisis de las causas sociales que han empujado al pueblo llano a la revuelta política y social: el protagonista, un joven antifascista español, recuerda su vida mientras lleva a cabo una peligrosa misión en la que muere. En este repaso vital se nos van descubriendo las razones de la firme convicción que impulsa sus actos y que le hace poner su vida en peligro hasta tal punto. Estas razones son, primero, una infancia miserable, llena de humillaciones por parte del propietario terrateniente, años, como dice, de apatía y de indiferencia; después, la esperanza de una vida mejor, en la que ya no habrá desposeídos y, finalmente, el trabajo en la ciudad donde el joven se inicia en la lucha de clases. El autor subraya la motivación antifascista del protagonista desde los años de la apatía al despertar revolucionario.

Algunos textos de Bodo Uhse presentan aún un modelo de comportamiento positivo en relación con otro tema. Su intención es servir de ejemplo a los alemanes que siguen en su país (si bien con gran dificultad, algunos textos conseguían infiltrarse en Alemania de manera clandestina y burlar la censura). Es evidente que el público al cual pretende llegar el texto determina el tema y el estilo. El objetivo de Bodo Uhse era combatir el efecto deslumbrador de la ideología nacionalsocialista y fascista. Uhse hace algo completamente fuera de lo común en la literatura del exilio en lengua alemana: el texto analiza cuáles son las consecuencias de la ideología fascista sobre el comportamiento humano y constituye al mismo tiempo una muestra de cómo un hecho real se convierte en literatura. Uhse escribe un relato titulado Encuentro entre dos alemanes[13]. El autor se basa en un hecho real ocurrido a principios de 1937, cuando Madrid era bombardeado por los aviones fascistas con la ayuda de la aviación nazi: durante el bombardeo uno de los aviones fascistas es abatido y un soldado alemán, voluntario del Batallón Thälmann de las Brigadas Internacionales, reconoce en el piloto muerto a un antiguo amigo y compañero suyo de la época en que ambos hacían el servicio militar. El autor trabaja literariamente este acontecimiento histórico con la intención de abrir los ojos a todos aquellos alemanes que obedecen órdenes ciegamente sin plantearse a qué causa sirven. El objetivo concienzador que persigue el texto no se sirve sólo de la causa de la guerra española, sino también, premonitoriamente, de la amenaza que se acerca, del “momento en que Hitler comience su gran guerra”, que el autor define como guerra civil “cuyos frentes se extenderán por todos los países del mundo”. Así, además, el texto pone de relieve que los frentes no los hacen las nacionalidades, sino las posiciones ideológicas, una idea que a menudo encontramos subrayada en otros escritos.

Eduard Claudius sigue un esquema muy similar al de Uhse en Reencuentro cerca de Madrid. Carta a una madre alemana[14], donde el autor relata un encuentro parecido entre dos antiguos compañeros de colegio e intenta buscar una explicación social a dos trayectorias vitales, tan opuestas.

2.4. Textos de intención informativa inmediata:

Algunos textos en prosa persiguen otra finalidad: van destinados a la prensa extranjera para facilitar la difusión internacional de los acontecimientos que se desarrollan en España, llamar la atención sobre lo crítico de la situación y los esfuerzos del gobierno republicano. En estos textos el estilo es mucho más operativo, informativo y argumentativo. Sirvan como ejemplo de esta tipología literaria los títulos de Bodo Uhse Visita al hospital militar del quinto regimiento, en Madrid o Sobre las milicias españolas, del mismo autor [15].

3. Los poemas

En los años de la Guerra Civil muchos antifascistas en lengua alemana escribieron poemas. No lo hicieron sólo aquellos que ya eran escritores o que lo fueron después, sino muchos soldados de las Brigadas Internacionales. Entre los escritores algunos, Erich Weinert o Erich Arendt entre otros, ya se habían iniciado en el género, pero también muchos de los habitualmente prosistas, escribieron poesía, por ejemplo Hans Marchwitza o Ludwig Renn; la poesía fue un género muy cultivado. Es posible que ello se explique por el hecho de que, por su extensión, los poemas podían publicarse más fácilmente en las revistas que editaban las mismas Brigadas y en las publicaciones periódicas culturales del exilio en general y también porque muy probablemente, dado el tipo de poesía de que se trata, eran más fáciles de crear en la difícil situación de la guerra. No debemos olvidar que los poemas perseguían en primera línea la finalidad de levantar la moral del soldado o registrar los sucesos bélicos para la posteridad y dar testimonio de la valentía de quienes luchaban contra el ejército de Franco y dejar constancia de la heroicidad de las víctimas antifranquistas de la guerra.

Es pues una característica de muchos de estos poemas que el sujeto poético se erige en portavoz de todo un colectivo y no acostumbran a ser la expresión subjetiva de los hechos históricos. Al igual que sucede con muchos de los textos en prosa, también la lírica tiene una tendencia a la crónica y a la construcción de un modelo de comportamiento positivo para los lectores u oidores. También para oyentes, porque en algunos casos los poemas se musicaban y cantaban para los soldados y producían el efecto de un himno, como es el caso del poema de Erich Weinert Canción de las Brigadas Internacionales[16].

3.1. Poemas escritos con distancia racional

3.1.1. Con tendencia a la crónica

Erich Weinert, Dieciocho de julio, transmitido por Radio Barcelona el 18 de julio de 1938 para rememorar la actitud heroica del pueblo español ante las tropas franquistas[17].

Aún no ha llegado la hora de cantar un himno;
Aún no podemos alzar al viento las banderas.
Las armas aún hablan más alto que las palabras.
La hora es crítica.

Hablo al mundo, escucha, mundo.
Hablo al corazón de aquellos
A quienes el ruido de estos tiempos
Aún no ha dejado sordos.

¡Dieciocho de julio!
Este día ha entrado en la historia,
En la historia de España,
En la historia del mundo.

No olvidemos este día
Del año mil novecientos treinta y seis
En que los generales traidores
Asaltaron con sus cohortes a un pueblo,
Al pueblo español que había despertado
Y respiraba el aire fresco de su libertad.

Tras un sufrimiento centenario
Bajo el puño de grandes déspotas y pequeños,
Reyes, dictadores, generales,
Mercaderes nuevoricos y bandidos de la nobleza
El pueblo español ahuyentó
Al monarca y a sus servidores
E hizo inofensivos
A aquellos que querían detener el curso de la historia.

Por todas partes en la nueva España,
En Cataluña, en Castilla, en el País Vasco,
El pueblo, los hombres y las mujeres,
Fue forjando una nueva unión
Que aún no era monocorde en sus partidos,
Pero de una sola voluntad sagrada
Dispuesta a no entregar ningún derecho nuevo,
Nada de su nueva libertad.

El pueblo había votado.
Y la votación favoreció en gran mayoría
A los representantes del derecho y de la libertad.

Los representantes del capital en Roma y en Berlín
vieron estas cosas con gran inquietud.
Ellos lo sabían: una nueva democracia en Europa
Pone en peligro sus oscuros planes.
Y acordaron asaltar secretamente al pueblo
Sirviéndose de traidores generales
Que vendieron su patria española.

El dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis
Los generales dieron orden a sus guardias
De disparar contra el pueblo
Y de abatir a su gobierno.

Pero el pueblo,
Cogido por sorpresa y sin armas en la mano,
Se levantó contra los traidores
E hizo frente con los puños vacíos
A las armas y a las granadas de mano.

¡Dieciocho de julio!
Fue la sagrada legítima defensa de la libertad.
Arrancaron las armas a aquellos miserables
Y empezó una guerra.
Y nadie dudaba que el pueblo obtendría pronto la victoria.

El arrojo del pueblo
Asustó a los mandatarios extranjeros.
Entonces acudieron con fragatas y aviones
Y llevaron consigo a ejércitos enteros de soldados
Y llevaron consigo una ingente cantidad de armas
Para reprimir al pueblo levantado.

El pueblo pidió ayuda a las naciones amigas.
¡Nos invaden los bandidos! ¡Vendednos armas!
Pero los vecinos cerraron sus fronteras
Y dijeron: ¡Nosotros no queremos intervenir!

El pueblo tuvo que buscarse sus propias armas,
Pero eran pocas
Comparadas con las muchas de aquellos extranjeros.

¡Sin embargo el pueblo no se dejaba vencer!
Porque un pueblo entero, mujeres y hombres,
Unido y valeroso, fue a la guerra contra los bandidos.

Pero el enemigo que disparaba en el frente
No era el único enemigo.
Por detrás de aquel pueblo que luchaba
Se forjaba en secreto
La traición.
Las oscuras figuras del pasado
Deshicieron el orden en la retaguardia
Y mutilaron las manos del trabajador
Y arruinaron las armas del soldado
Y enredaron con mentiras importadas
El sentido de la verdad.
Y una y otra vez
El maltratado pueblo
Tuvo que defenderse del enemigo que le atacaba por la espalda.

Pero España era invencible.
Asturias luchaba hasta entregar el último de sus hombres.
Con los cuerpos se les impidió en Madrid el paso.
El País Vasco no se entregó
Hasta que hubo disparado la última bala.
Pero España era invencible.
Málaga cayó por traición.
Aragón tuvo que ceder
A los cañones extranjeros, a los legionarios y a las bombas.
A Levante lo descuartizaron,
Pero España era invencible.
El valeroso Ejército Popular causó
Grandes heridas a los invasores
En Guadalajara, en Belchite, en Teruel.
¡España era invencible!

Nosotros no queremos intervenir,
Habían dicho las democracias.
Sin embargo el fascismo extranjero intervenía tranquilamente.
Y como las democracias no hacían sino encogerse de hombros,
Los bandidos se sintieron en el país como en su casa.

Así pues la España del heroico Frente Popular
Se quedó sola, sólo podía contar consigo misma,
Se desangraba por todas sus heridas, pero estaba segura de la victoria
Que iba a darle tierra, libertad y derechos.

La hora es crítica.
Pero al pueblo español le apoya
La simpatía grande
De los pueblos del mundo,
Y ella llena su valiente corazón
Con una fuerza que es más poderosa que las armas.

¡Dieciocho de julio!
¡Dos años de guerra sangrienta, repleta de muertos!
Que viva el pueblo español,
Modelo para todos aquellos cobardes
Que creen que el fascismo es invencible.
El dieciocho de julio
Este pueblo demostró
Cómo puede hacerse frente al monstruo,
Fue el primero que lo demostró.

¡España vencerá!
¡Que viva el dieciocho de julio!
¡Viva la República!

(pp. 197-201)

3.1.2. Poemas con la intención de arengar

Erich Weinert, Canción de las Brigadas Internacionales (1936)[18]

Nacidos en país lejano,
No trajimos sino odio en el corazón.
Pero no hemos perdido nuestra patria,
Nuestra patria está ahora aquí en Madrid.
Nuestros hermanos de España están en la barricada.
Nuestros hermanos son el campesino y el proletario.
¡Adelante, Brigada Internacional!
¡Arriba la bandera de la solidaridad!

Con la libertad de España está en juego nuestro honor.
Nuestro corazón es internacional.
¡Expulsad a los legionarios extranjeros!
¡Arrojad al mar al general de los bandidos!
El soñaba que sus tropas desfilarían por Madrid,
Pero nosotros ya estábamos allí; llegó demasiado tarde.
¡Adelante, Brigada Internacional!
¡Arriba la bandera de la solidaridad!

Con armas, bombas y granadas
Eliminaremos a la sabandija.
¡Liberemos la tierra de bandidos y piratas,
Hermanos españoles, pues la tierra os pertenece!
¡Que no haya piedad con esa chusma fascista!
¡Que no haya piedad con el perro que nos traiciona!
¡Adelante, Brigada Internacional!
¡Arriba la bandera de la solidaridad!

(Música de Espinosa y Palacio)
(p. 23)

Pero, al margen de esta poesía escrita desde la distancia racional, algunos practican una poética más sensible que asimismo enaltece la valentía y registra los acontecimientos sin olvidar el dolor humano. Éste es el caso de Erich Arendt. Así como los poemas de Weinert son poemas de guerra, nacidos desde la lucha militar de las Brigadas, los de Arendt nacen desde el interior del pueblo, glosan la vida y el sufrimiento de la gente sencilla, observan y dan fe de la cotidianidad de la miseria. Ello se explica seguramente por el hecho de que Erich Arendt fue uno de los pocos autores alemanes que se exiliaron en España huyendo de la persecución nazi. El 18 de julio de 1936 hacía ya tiempo que Arendt vivía en Mallorca y conocía a la gente y las costumbres del país.

3.1.3. Poemas escritos desde la participación sensible en el dolor y el sufrimiento

Erich Arendt, Las manos de un minero[19]

[...]

Dos muñones rodaron vacilantes por la tierra.
Y después, riendo, dispararon. Cuando él gritó
uno de ellos fue y le calló la boca con la tierra.

Yacía en el suelo y lejos de él, sus manos, en un charco de sangre.
Por la noche las manos se cerraron. En el pueblo se oyó
como los puños iban llamando a todas las ventanas.

(p. 353)

VI. BIBLIOGRAFÍA

Luis Costa (ed.), German and international perspectives of the Spanish Civil War: the aesthetics of partisanship, Columbia, SC, ed. Camden House, 1992.

Elke Bleier-Staudt, Die deutssprachige Lyrik des spanischen Bürgerkrieges, Tübingen, Diss., 1983.

Susanne Christink (ed.), Es klingt ein Ton wie geschliffener Stahl…: Lieder und Gedichte aus dem spanischen Bürgerkrieg 1936-1939, München, ed. Hanser, 1986.

Erich Hackl (ed.), Geschichten aus der Geschichte des spanischen Bürgerkriegs: Erzählungen und Berichte deutssprachiger Autoren, Darmstadt …, ed. Luchterhand, 1986.

Gerhard G. Mack, Der spanische Bürgerkrieg und die deutsche Exilliteratur, Michigan, ed. Ann Arbor 1984.

Peter Monteath, Elke Nikolai, Zur Spanienkriegsliteratur: deutsche Literatur des dritten Reiches zum spanischen Bürgerkrieg. Mit einer Bibliographie zur internationalen Spanienkriegsliteratur. Frankfurt a. M., ed. Lang, 1986.

Georg Pichler, Der spanische Bürgerkrieg (1936-1939) im deutschsprachigen Roman: eine Darstellung, Frankfurt a. M. …, ed. Lang, 1991.

Silvia Schlenstedt, “Exil und antifaschistischer Kampf in Spanien”, en Klaus Hermsdorf, Hugo Fetting, Silvia Schlenstedt (eds.), Exil in den Niederlanden und in Spanien, Leipzig, ed. Reclam jun., 1981, pp. 191-403.

Wilfried F. Schoeller (ed.), Die Kinder von Guernica: deutsche Schriftsteller zum spanischen Bürgerkrieg; Reportagen, Erinnerungen, Kommentare, Berlin, ed. Aufbau-Taschenbuch-Verlag, 2004.

[1] Este artículo es, fundamentalmente, fruto de mi trabajo de investigación en la Biblioteca del Pavelló República de Barcelona. Esta biblioteca, constituida por los fondos documentales del Centro de Estudios Históricos Internacionales (CEHI) y la Biblioteca Josep Mª Figueres, reúne uno de los fondos documentales sobre la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición españoles más importantes del mundo.
[2] E. Weinert, Camaradas. Ein Spanienbuch, ed. Verlag Volk und Welt, Berlin, 1956, p. 11.
[3] E. Weinert, “Dichter an der Front”, en Vol. d. l. Lib., nº 92 (Número de despedida, del 1 de nov. de 1938, p. 16).
[4] P. Merin, Spanien zwischen Tod und Geburt, ed. Jean Christophe-Verlag, Zürich, 1937, pp. 255-256.
[5] L. Renn, Der spanische Krieg, ed. Aufbau Verlag, Berlin, 1956, pp. 59-60.
[6] E. Erwin Kisch, “Die Häuser und Paläste von Madrid”, en Erich Weinert, Die Fahne der Solidarität, Deutsche Schriftsteller in der spanischen Freiheitsarmee 1936-1939, ed. Aufbau Verlag, Berlin, 1953, pp. 195-205.
Las traducciones de los textos son mías.
[7] L. Renn, Der spanische Krieg, ed. Aufbau Verlag, Berlin, 1956.
[8] W. Bredel, “Zur Geschichte der 11. Internationalen Brigade”, en Willi Bredel, Spanienkrieg, Berlin y Weimar, 1977. El vol. II de esta edición contiene toda suerte de comentarios y explicaciones de M. Hahn (ed.) acerca de la gestación de esta historia. Cabe señalar que el propio Bredel, en una carta del 25 de mayo de 1938 a Lisa Bredel se refiere a la técnica que utiliza como “eine historische Darstellung ... und keine Literatur” (“una exposición histórica ... y no literatura”), según cita el mismo Willi Bredel, en su libro Spanienkrieg II, p. 387
[9] B. Uhse, Die erste Schlacht. Vom Werden und von den ersten Kämpfen des Bataillons Edgar André. Strassburg, 1938. En el prefacio Uhse alude a la técnica de que se sirvió.
[10] E. Claudius (Edi Brendt), Grüne Oliven und nackte Berge. Roman, ed. Steinberg Verlag, Zürich, 1945.
[11] W. Bredel, Begegnung am Ebro. Aufzeichnungen eines Kriegskommissars. Sobre la gestación y la técnica literaria de esta narración V. el comentario del editor M. Hahn en el postfacio de W. Bredel, Spanienkrieg, op. cit.
[12] E. Claudius, “Das Opfer”, en Das Wort, 1938 (2), p. 61.
[13] B. Uhse, Begegnung zweier Deutsche, en Bodo Uhse, Gesammelte Werke in Einzelausgaben , ed. Por G. Kaspar, vol. 2, Leutnant Bertram, Berlin y Weimar, 1974, pp. 726 y ss.
[14] E. Claudius, “Wiedersehen vor Madrid. Brief an eine deutsche Mutter”, en Pariser Tageszeitung, nº 359, 6 de junio de 1937).

[15] V. p. ej. B. Uhse, “Besuch im Lazarett des fünften Regiments in Madrid” o “Über die spanischen Milizen”, en Das Wort, 1936, nº 6 y 1937, nº 1 respectivamente.
[16] E. Weinert, “Lied der Internationalen Brigaden” (1936), en Erich Weinert, Gesammelte Werke, Camaradas, ed. Verlag Volk und Welt, Berlin, 1956.

[17] E. Weinert, “Achtzehnter Juli (Aufruf im Radio Barcelona am 18. Juli 1938)”, en Erich Weinert, Gesammelte Werke, Camaradas, ed. Verlag Volk und Welt, Berlin, 1956.

[18] E. Weinert, “Lied der Internationalen Brigaden” (1936), en op. cit.
[19] E. Arendt, Eines Bergmanns Hände, según cita de Silvia Schlenstedt, “Exil und antifaschistischer Kampf in Spanien”, en Kunst und Literatur im antifaschistischen Exil 1933-1945, vol. 6: Exil in den Niederlanden und in Spanien, ed. Verlag Philipp Reclam jun., Leipzig, 1981.

(En: Associació de Germanistes de Catalunya (ed.), Fòrum. Literatura i Compromís. Miscel·lània en honor del Prof. Dr. Knut Forssmann, Arola eds., Tarragona, 2006)

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