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25 de febrero de 2009

"L'escola contra el món" (2), de Gregorio Luri (La Campana, 2008)

Sigo con mis comentarios de "L'escola contra el món", de Gregorio Luri (ed. La Campana):Deseo y reclamo una urgentísima traducción del libro al español. Me parece un texto de una clarividencia y de un realismo que hay que proclamar a los cuatro vientos y expandir en cuantas más lenguas mejor. Urgente, por otra parte -por la importancia que tiene corregir lo que es escandaloso y no puede esperar más-, porque, si asumimos las verdades que en él se proclaman, no solamente conseguiremos mejorar la institución escolar (que no es poco, ya que constituye uno de los pilares más importantes de la sociedad y la garantía de su futuro), sino también echar una mano importantísima a tantos y tantos padres que han perdido la orientación sobre cómo deben tratar y educar a sus hijos. El libro es en primera línea un alegato contra la hipocresía de las corrientes pedagógicas escolares posfranquistas (en los primeros años de un entusiasmo ingenuo comprensible, después -muy poco después- ni mucho menos tan ingenuo ni tan entusiasta, pero igualmente férreo en su actitud). Es también un libro valiente, porque muchas de aquellas convicciones siguen en boga incluso con renovado ímpetu y posee, además, la virtud de estar muy bien documentado, sin que ello haga en absoluto esforzada su lectura. Bien al contrario, el libro de Luri se lee con enorme fluidez por su prosa ligera y por su humor subliminal entreverado, que no le hace perder ni un ápice de su erudición. Y tiene aún una cualidad inestimable, que hace, si cabe, más creíble todo lo que en él se afirma y sobre lo que se reflexiona: que el texto es eminentemente pedagógico por la claridad de la exposición, la contundencia de los argumentos y la precisión con que sólo el talento de un maestro (en el pleno sentido de la palabra)sabe encontrar anécdotas y ejemplos para clarificar lo que desea exponer. Es, a mi entender, una obra de indispensable lectura para todos los profesionales de la enseñanza (de todos los niveles)y, sobre todo, para los estudiantes de pedagogía. Lejos de pretender moralizar, el libro llama a las cosas por su nombre, dice al pan, pan y al vino, vino, señala los problemas con claridad y plantea alternativas. Todo ello en una prosa amena, que hace del texto una lectura recomendable hasta para los más ajenos a la profesión. ¿Cuántas veces encontramos un libro así?

21 de febrero de 2009

Sabiduría romántica contra Zygmunt Bauman y su "modernidad líquida"

Acerca de la espléndida reflexión crítica que nos ofrece Luri en el capítulo "L'escola: pont de la confiança" (pp. 188-196)de su libro "L'escola contra el món" (La Campana, 2008, 2ª edición), en el que se refiere a la teoría de Z.Bauman sobre la "modernidad líquida" se me ocurre tomar ejemplo de los románticos:Bauman preconiza que el mundo ha entrado en una vía sin regreso en la que el tiempo es un factor que existe a pesar nuestro (lo mide en función del espacio transcurrido para la obtención del deseo). Así las características de esta tendencia irreversible serían la obtención inmediata del deseo, el consumo vertiginoso y el desarraigo.Cuando pienso en la teoría de Bauman (y de otros teóricos de la potmodernidad) me viene a la mente la sabiduría del romanticismo: los románticos alemanes (filósofos de primer rango reconocidos universalmente) valoraban extraordinariamente el viaje como fuente de aprendizaje (de hecho, los aprendices de un oficio debían hacerlo obligatoriamente como parte de lo que hoy llamaríamos su "currículum"). Sin embargo ello no era obstáculo para que ensalzaran como nadie sus raices y sus tradiciones (recuerdo aquí la valoración de lo popular -"Volk", "völkisch"-. Lo uno no excluía lo otro, y cualquiera es capaz de ver que ambos extremos se encuentran en una relación dialéctica: no podemos alejarnos de lo nuestro para aprender algo nuevo si no partimos de lo nuestro. Así arraigo y desarraigo son polos que no pueden existir el uno sin el otro.

11 de febrero de 2009

"L'escola contra el món", de Gregorio Luri (ed. La Campana)

Me encanta esta cita del libro de Luri "L'escola contra el món":
"La feina dels psicòlegs de l’aprenentatge (estic pensant en Piaget) és entendre de quina manera anem assolint coneixements sobre la realitat, i per aquesta raó acostumen a centrar els seus estudis en una part de a totalitat de la persona, la intel·lectual. Però així tendeixen a pensar que l’home és un ésser racional, cosa més que dubtosa, perquè la raó no és el tot de la naturalesa humana. Si bé és en la raó on resideix la diferència entre l’home i la resta d’animals, això no vol dir que la raó sigui l’essència de l’home. Com a molt, podem dir que avança cap a la racionalitat i que mentre fa aquest camí se’l pot definir com un animal polític, perquè la política solament en part és una activitat racional. No és, en qualsevol cas, gaire més racional que la nostra llengua, els nostres mites i prejudicis, la nostra història, les nostres aspiracions i lligams comunitaris, el nostre sentit de la noblesa i de la vergonya... o simplement que la nostra necessitat de consol.”
Muy acertado este énfasis de Luri en la pretensión (supuestamente arrogante) de que el ser humano es un ente esencialmente racional. A quien le interese el tema le recomiendo leer la obra de teatro "Woyzeck", del genial autor alemán Georg Büchner, una crítica descarnada al idealismo alemán y a la doble razón kantiana.